miércoles, 23 de diciembre de 2009

LAS CALLES Y EL VERDE FRUTA DE SU ALMA

Visitar sus calles nos asombra por el color verde fruta del ambiente, pero el asombro es bondadoso porque se tiene la impresión que estamos en otro mundo, o en la gigante finca con la que soñamos todos los convivientes de un mundo en crisis por el desorden del clima. El hombre, depredador de la sagrada naturaleza, aquí en Santo Tomás comienza a redimirse y plantearse las mismas preguntas del hombre civilizado y humanizado de siempre, preguntas del dolor humano y del dolor de la naturaleza, pero dentro de la unidad ecológica que representa. Ojalá todos seamos conscientes de este valor para poder sostenerlo en el tiempo y poder exportarlo.

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